476
d. C — Cae el imperio Romano
|
Roma no se hizo en un día
ni fue destruida tampoco en una jornada. Las guerras civiles entre líderes
políticos y militares en competencia por el poder perturbaron la armonía de la
República romana entre 88 y 28 a.C., y trajeron el fin de la forma republicana
de gobierno y el comienzo del dominio de un emperador fuerte.
Sin embargo, la autoridad
imperial también se debilitó con el paso del tiempo, hasta tal punto que en el
siglo tercero d.C. los ataques en muchos frentes de las remotas fronteras del
Imperio Romano, combinados con revueltas internas, obligaron al emperador
Dioclesiano a tomar una medida extrema: dividir en dos el imperio. Dioclesiano
conservó para sí el Oriente — Asia y Egipto — y nombró a su colega Maximiano
emperador de Occidente (Europa y el noroeste de África). Aunque Dioclesiano
conservaba la autoridad sobre las dos mitades, el sistema condujo a la
formación de un imperio distinto en Oriente, el Imperio Bizantino, a la vez que
el imperio occidental entraba en una prolongada decadencia.
Hunos, vándalos, visigodos
y ostrogodos, enemigos todos de los romanos, masivamente cruzaron impetuosos el
Rin durante el siglo quinto, debilitando la capacidad de Roma para defender su
territorio.
Hacia el año 476 d.C., el
imperio tenía poca autoridad en Europa, de suerte que la remoción del joven
emperador Rómulo Augusto (llamado igualmente Augústulo, es decir “pequeño
Augusto”) por parte de los bárbaros, ocurrida en ese año, no fue un asunto
trascendental. A pesar de ello, el año 476 es un símbolo del final, lo mismo
que el comienzo simbólico de una fracturada sociedad feudal, de la que
surgirían andando el tiempo las naciones europeas

No hay comentarios:
Publicar un comentario